sábado, 22 de abril de 2017

UN GIRO

Cuando las noches se pasan en vela pensando en ¿por qué? Es cuando hay que tomar decisiones drásticas para forzar un giro. Ante el ahogo, la monotonía, el olvido, el apartado, existe una solución: un portazo y una ventana abierta. Un portazo a lo que nos atenaza y nos oprime. Una ventana abierta al nuevo aire que nos va a lanzar a lo nuevo, a lo fresco, a lo que en verdad queremos y necesitamos.
De nada sirve lamentarse y esperar. No merece la pena buscar culpables. Es momento de imaginar y encontrar soluciones y abalanzarse al futuro con valentía y una serena ceguera, para ver nada más que nuestro proyecto salir adelante.
Y es con estas ideas y con este ánimo con las que voy a cambiar de táctica por millonésima vez y lleno de ilusión y coraje, una vez más y sin nada, con mi manita derecha atrás y la izquierda delante, me voy a lanzar a un nuevo proyecto.

Peor que ahora, difícil. Mejorar es lo único que puedo conseguir. Así que vamos a lo hecho. El camino será largo y con altibajos, pero peores trochas hemos subido y aquí estamos. Un rompepiernas va a ser, mas el ánimo y el coraje no lo romperá nada ni nadie.

lunes, 17 de abril de 2017

CURRICULUM DE PASCUA

Por Vivir, solo por vivir, pagamos todos los días, desde que nos despertamos, impuestos. La luz, para no atizarnos con la mesilla, impuestos. Hacemos pis, la cadena de la cisterna, impuestos. Tomamos café, cafetera en marcha, o el micro, impuestos. Ducha, grifo, agua, impuestos. A trabajar, si hay suerte, el coche, el servicio público de transportes, impuestos.
Entre tanto impuesto se acerca la declaración de la renta, impuestos. Si estás muerto de hambre o te persiguen los acreedores te sale a devolver, y si te sale a pagar te jode la nómina del mes corriente. La única manera de cumplir con el Estado y salir airoso es trabajar mucho y ganar muchísmo. Se han dado casos de gente que se ha hecho “rica” trabajando, lo he visto el programa del Iker, pero no me lo paso a creer.
En los foros rurales dicen que “El ha hecho dinero o harobao, o haengañao, o hamatao”, raro es que el sabio popular no integre en el dicho el verbo “trabajao”. Sabios sobran y listos, más.
Hoy en las noticias ha salido a relucir un antiguo ministro de economía y hacienda de nuestro país y resulta que este señor ha defraudao al fisco más dinero del yo soy capaz de ganar en 7 vidas. Si este señor, bajo su estatus es capaz de engañar al estado, al vecino y a su “………………”, resulta que este señor es malo. Si yo, Julián, un año, o dos o tres, no hago la declaración de la renta, y dejo de declarar en tres años, soy defraudador, y el fisco me perseguirá  y seré un antisistema para con mis vecinos.
Es cierto que lo he hecho. No me siento orgullosos de ello, pero tampoco culpable. No tengo nada que declarar porque no he ganado nada. Estoy tan o más pobre que hace uno, dos y tres años. El estado no me ha dado nada. No he robado nada al estado. Pago todos los días mis impuestos, y mientras el estado no ponga herramientas y remedios reales al problema social y laboral, no puede esperar que, los que estamos en el filo del estado del bienestar entre lo legal y lo constitucional, pongamos mucho más de nuestra parte, ya que esta parte se ha acabado.
Cuando dentro de un mes, yo, Julián, aparezca en las noticias, por la razón que sea, la gente o los entes, dirán que “algo mal estaría”. Y desde aquí y ahora digo que: mal de la pelota no estoy; nada de desequilibrio me ronda en la mente; la patata marcha bien; psicológicamente estable. Ahora bien, y digo, “hasta los cojones de el estado de las cosas y de el desamparo” al que nos tiene sometidos el Estado. Cualquier día de éstos, un tal Julián saldrá en los medios haciendo cosas de las que será tachado de…. Pero tres pares de narices. Uno, yo, sabe lo que le viene ocurriendo desde hace, y sabe cómo tiene que reaccionar frente a los acontecimientos.
Un trabajo, una estabilidad, un descanso, un sosiego, una paz. Mi familia, Anabel y Francisco se lo merecen. Una mujer y un niño. Yo puede que no, pero aunque sea por una mujer y un niño hagamos que una familia salga adelante.

No hay trabajo, Liberbank pasa de devolver los dineros de la clausula suelo, y La Bonoloto no me quiere, aparte que no quedo con ella todos los días, que conste. Y ya no sé, después de haber naufragado en el océano del autónomo, donde meter mis pieses de obrero para ganarme el pan. No se dónde están los ejes de las puertas giratorias, supongo que en mitad del medio, pero a mí se me antojan lejanos. No tengo padrinos, los propios del bautismo me negaron al tercer día. Tan solo me atrevo a decir que me comprometo a atender los pinchos y las tapas de cualquier tasca. La cocina a ese nivel me gusta, y cocinar para, como mucho 25 personas, me pone. No tengo nada que acredite esa experiencia, pero si no es verdad, que me aspen pardiez.

viernes, 7 de abril de 2017

POBREZA ENERGETICA

Vacaciones. Calor, sol, alegría. Ya estamos en primavera. Ya hay bichos: moscas, mosquitos,abejas, avispas, escarabajos, y demás animalitos de la Madre Naturaleza.
Domingueros que dan un aire distinto al pueblo. Motoristas de la Guardia Civil, que le dan otro tono a la carretera. Barbacoas, que le aportan otro olor a la vida. Los de IBERDROLA, que le ponen pimienta a la vida y le "aportan" tensión a pesar del corte.
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII. Esta mañana han empezado a ladrar los perros en el patio. Me he asomado a la ventana y delante del cajetín había un joven en posición de trabajo. Me he tirado a la calle y le he preguntado por la faena. Nada, que es su trabajo y que no tiene más remedio que hacerlo. Vale, haz. Se ha acabado la tregua entre compañías y pobres. Ya a comenzado la veda y a partir de ahora a luchar contra lo indefendible: un trabajador de la compañía eléctrica con un alicate.
En febrero arreglé el coche, en marzo el seguro del mismo, en abril las gafas de Francisco. Son tres cosas imprescindibles, y con una pensión de 500€ no da para más. Ni luz ni hipoteca ni carajadas.
En fin que se ha acabado la pobreza energética, a partir de ahora seremos pobres, pero a secas, sin energética. Mucho ánimo a todos los que os encontráis en mi misma situación, y que pronto encontremos un trabajo que nos permita solventar todos estos problemillas que tan solo nos quitan el sueño y el buen humor, y las ganas de vivir, y la simpatía y el ánimo, y.....

jueves, 6 de abril de 2017

EL PERDÓN

De domingo de Ramos a domingo de Resurreción. Una semana enterita de llanto, dolor, recogimiento, alegría y gozo.
En una semana los creyentes cristianos pasan por estas etapas para demostrar y demostrarse que son los que más y mejor creen. Hacen muy bien.
Es un tradición basada en la historia, según unos. Para mí está basada en UNA HISTORIA. Respeto muy mucho a los que creen y siguen sus creencias, pero YO soy ateo practicante todo el año, no solo una semana al año.
Hay mucho de falsete en estas saetas y en estas procesiones. El dolor y el llanto se sufre durante todos los días del año al ver y al vivir casos de escasez y de incertidumbre. El recogimiento en casa al no poder salir a la calle por no gastar lo que no se tiene. La alegría con cuenta gotas y el gozo, hay madre el gozo....en el pozo.
En los pueblos pequeños nos conocemos todos, y cuando ves las comitivas procesionales acompañando a la imagen, más o menos acertada, reconoces tras los rostros de los devotos todos los actos que durante el largo año han venido a purgar con una vela o un cirio en paseo de unas horas.
Así cualquiera es bueno. Dos horas al año te exculpan de todo lo "bueno" o "malo" que has venido haciendo durante un largo año.
Yo durante la semana que duran estos respetables actos, sigo siendo ateo, como el resto del año. No debo purgar pecado alguno, ya que no creo en ellos, en los pecados. Tan solo creo que si algo malo he hecho a alguien que me lo diga y lo solucionamos como buenamente se pueda. Todos los días que amanece doy gracias. Sí, doy gracias aAnabel y a Francisco Javier por seguir junto a mí y por quererme como lo hacen. Por comprender que ante las adversidades es cuando hay que estar más unido y por un millón de razones más.
Todos los días del año, éste ateo, si puede y se le presenta la ocasión, no parpadea para prestar ayuda a aquel que la necesite, siempre que esté a su alcance.
No me siento con la necesidad de que nadie me perdone nada de lo que hago. Espero que todos los que piden perdón con toda su creencia, sean o se sientan satisfechos en vida, luego ya no hay remedio.
En estos días de perdón no hay que olvidarse de la gente que aun pasa hambre, ni de los que han perdido su casa, su trabajo, su dignidad. A esos es a los que hay que pedir perdón. A NOSOTROS nos tenéis que pedir perdón.

lunes, 27 de marzo de 2017

LA REALIDAD

Paseaba mucho por el barrio, observaba, comentaba con los vecinos. No tenía otra cosa que hacer, aparte de seguir buscando trabajo.
Amigos suyos, muchos, ya lo habían conseguido. Por fin habían encontrado un empleo tras muchos meses de paro. El barrio empezaba a despertar. Los ánimos tornaban de color y la gente sonreía.
Los días transcurrían monótonos como un segundero, tic-tac, tic-tac, un continuo y soporífero ritmo, sin novedad.
Los comercios seguían a medio gas. Las tascas y bares vacíos. El Sol bril

laba, pero no calentaba.
Es cierto que el paro bajaba, pero los bolsillos no tenían alegría. Las noticias dejaban ver una “realidad” falsa. La población en riesgo de pobreza aumentaba, y esto no era noticia. Tan solo se hablaba de la bajada del paro.
Los salarios eran irrisorios y hacían que, a pesar de trabajar, el pobre obrero pasara a ser obrero pobre.
Los Bancos de Alimentos limitaban el reparto a los que no tenían trabajo, para asegurar un mínimo de reparto, mientras que a los obreros pobres se les cerró la puerta. Ya estaban trabajando, estaban mejor que los que aún no podían hacerlo.
Aunque bajaron mucho, aún se conocían casos de desahucios, familias que eran echadas a la calle por ser incapaces de pagar las cuotas de sus hipotecas, a pesar de haber conseguido un empleo. Los bancos seguían siendo implacables e insaciables. Aunque se seguían haciendo los sordos en los casos de devolución de los dineros que debían a sus clientes por anteriores abusos.
Quisiera pensar que mientras que un banco no devolviera lo que debe, no se le debería permitir quitar la vivienda a nadie. Pero de ilusión….
La vida seguía, y seguía bien para unos y mal para otros muchos. A pesar de tener trabajo, los vecinos se daban cuenta que el invierno terminaba, que el calor volvería y que, las empresas eléctricas volverían a pedirles explicaciones por respetarles durante el invierno. Los sueldos no alcanzaban para comer y pagar todos los recibos de una vivienda. ¿Hipoteca?¿Comer?¿Electricidad?¿Agua?¿Gas?¿Teléfono?¿Coche? Los mediocres sueldos no se estiran tanto.

Los vecinos del barrio sonreían. Tenían razones para hacerlo. Las noticias de la tele decían que lo malo ya pasó y que estábamos creciendo en todo el país. Los vecinos del barrio y de todos los barrios veían demasiado la televisión. Más valía pasear y observar. Nadie engaña al que observa.

lunes, 20 de marzo de 2017

ILDEFONSO

Ildefonso se pone el sombrero y coge su libro e partituras. Es domingo y debe ir, como todos los domingos, a la iglesia a tocar el órgano.
Llama a Ángeles, su mujer, y a José y Manuel, sus hijos.
  • Ángeles, cariño, que me voy. No quiero llegar tarde a la misa. Niños venid a despediros de padre.
Los niños de 3 y 2 años se acercan a su padre para darle unos besos de despedida. Ángeles le coloca un poco el cuello de la camisa mientras, nerviosa, le advierte:
  • Ten mucho cuidado Ildefonso, que está todo muy revuelto y tengo miedo.
  • Mujer, no temas, yo no me meto con nadie y contra mí no pueden tener nada. No soy más que un civil que toca el órgano en una iglesia de barrio. Tranquila. Cuando acabe misa vengo a por vosotros para salir a dar un paseo antes de comer.
Sale de casa y el sol le ciega la vista. En este julio de 1936 el calor castiga tanto o más como los adversarios políticos o ideológicos.
Baja por la calle del Naranjo hasta Bravo Murillo, allí coge el metro en Tetuán para bajarse dos estaciones más allá, en Alvarado.
Al salir en la calle Palencia camino de los Capuchinos, donde toca el órgano en misa de domingo, unos jóvenes con brazaletes negros y rojos le asaltan e increpan:
  • Buenos días curilla, ¿dónde vas? ¿a comprar almas?
  • ¡Fascista! ¡falangista! Tenías que estar colgao.
Ildefonso tiembla y su voz le sigue:
  • Oigan señores, yo no soy lo que ustedes me dicen. Yo solo…
No le dejan acabar la frase, un golpe en la cabeza le aturde y le hace callar. Nota un calor desde detrás de la oreja derecha que le escurre hacia el cuello, es sangre.
Es entonces cuando entiende lo que está pasando y lo que va a venir a continuación.
  • Venga vamos con él, un curilla menos.
  • Señores no, yo, se equivocan ustedes. Tengo mujer y dos hijos.
  • Vale, vale, no llores coño y al menos pórtate como un hombre aunque sea en tu última hora.
  • Pero, por favor señores.
  • ¡Calla perro! Sois todos iguales, a la hora de la verdad os acobardáis.
En la Plaza de Aragón le tiran al suelo, le obligan a arrodillarse y le meten un balazo en la nuca, allí por donde le escurría la sangre caliente de la herida.
  • Ángeles, Manuel, José, lo siento, perdonadme.
Son sus últimas palabras antes de sentir un golpe ardiente en la nuca y caer muerto en la arena caliente de la plaza bajo el sol dominguero de julio de 1936.

¿Y esto por qué ahora? Se lo debía a mi padre José Leopoldo, a mi tío Manuel Esteban, a mi abuela Ángeles y a mi abuelo Ildefonso. El humano es malo, depredador, asesino e instintivo en momentos de tensión y peligro. No atendemos razones ni a perdones. Somos malos.
Que la razón y el diálogo se impongan al palo y las balas es primordial, aunque aún no sepamos cómo hacerlo.


lunes, 13 de marzo de 2017

HE PECADO

Cuando el sábado 25 de febrero, en la fila de El Banco de Alimentos, en el Centro Parroquial, pusieron un cartel en el que se nos citaba el sábado 11 a las 16 horas, algo se me pasó por la cabeza, y no bueno.
A mediados de la semana pasada llegó a mis oídos que el señor obispo de Toledo iba a venir a El Casar de Escalona, de visita. Entonces até hilos y efectivamente, cuando el viernes nos enviaron un mensaje diciéndonos que el obispo nos iba a entregar los alimentos en un acto en la iglesia, se me encendió la llama atea revolucionaria con la que he crecido y me dije NO HIJO NO, A MI NO CON ESTAS NO.
Si el señor obispo quiere venir a este pueblo, que venga. Todos los días si le apetece. Si quiere dar los alimentos en el Centro Parroquial, como todos los sábados del año que se reparte, me parece bien. Pero de ahí a que se haga un acto solemne en la iglesia, con feligreses que van a observar, a curiosear, a oliscar, a pelotear. Por ahí no pasa mi culo.
No es plato de gusto ir cada 15 días a que te den unos productos porque tú no llegas. No es un plato de gusto, para mí, que aun siendo un ateo cabrón, tenga que acudir a un Centro Parroquial, en lugar de a un centro de Cruz Roja a recoger esos alimentos. Y no digo más tener que ir a la Iglesia, rodeado de feligreses de domingo, de misa de 12 esporádica, de saludo hipócrita, mirada altanera, para ver como el señor obispo entrega unos alimentos en solemne acto religioso.
¿Qué pasó? Pues que no fui. He pecado porque en este caso mi orgullo ha podido más que nada. Me ha faltado humildad. Soy capaz de ver la cara al cura cada 15 días, pero no me ha dado la gana de ver la cara al obispo un solo día.
No creo en los pecados, pero tampoco en los milagros, y el señor obispo venía a marcarse uno. No necesito bendiciones de nadie para comer, de nunca.

jueves, 9 de marzo de 2017

CADA UNO.......

Cuando mi abuelo Pepe me decía "ándate con cuidado", todos los abuelos se lo decían a sus nietos. Cuando Pepe preguntaba "dónde y con quién", su razón tenía. Cuando en casa te hacían un tercer grado no era por capricho.
 Hoy, 35 años después, te preguntas: ¿ese menda no tuvo abuelos? ¿no le controlaban en casa?
Uno que ha robado a gente pobre a partir de un cargo importante. Otro que ha engañado a partir de una enfermedad. Unos que por creerse banqueros se lo merecían todo. Aquéllos que se heredaron no sé qué privilegio para medrar en la vida.
Creo, al ver la vida pasar, que esas personas que deciden hacer y deshacer por encima de los derechos de todos, esos que abusan y menosprecian al vecino y al ciudadano, no tuvieron abuelo que les dijera por dónde y cómo había que andar. Y si lo tuvieron, lo que no tuvieron fue tatarabuelo.
Tener corazón es algo más que tener un músculo retorcido que convulsa ritmicamente. Tener corazón es ser empático. Tener corazón es llorar con quien llora y reir con quien rie. Tener corazón es haber escuchado a un abuelo aquellos sabios consejos que cualquier tarde, desinteresadamente, dejaba caer sobre nuestras conciencias frescas y blancas.
y ¿por qué abuelo y no abuela? En casa el abuelo te hablaba, Pepe; la abuela, Juliana, actuaba. Tenái Juliana una práctica especial en lanzamiento de zapatilla... Oye que tiraba aquello y si no atizaba le volvía a la mano como un boomerang. Y en lo tocante a palo de escoba parecía a Orzowei, el salvaje de la selva. Tiraba de palo como los olímpicos de la jabalina. Maravilla.
Hoy puedo decir que mis abuelos eran muy buenas personas, pero por eso mismo no consiguieron nada en la vida. Nacieron pobres, vivieron pobres y murieron pobres. Fueron legales y leales con todos y consigo mismos desde el principio y hasta el final.
Puedo opinar que ser bueno, o parecerlo, no conviene. Hay que ser un cabrón, desde que se nace hasta que se muere, o parecerlo.
El que lea esto y piense: " Ala que dice éste, qué barbaridad", que piense, que recapacite. ¿qué es ser bueno? ¿qué es ser un cabrón ? ¿para quién?
Es lo mismo cada uno que opine será distinto al otro y todos tendrán razón, la suya.
Haré caso a mi abuelo y seré bueno con lo que considero bueno y con lo demás seré empático. Malo, según yo crea, nunca. Ya lo siento por los que opinen
de otra manera.